A partir de marzo del presente año, hemos visto que con el cambio de gobierno han ocurrido una serie de acontecimientos que han alterado el normal desempeño del Ministerio y el clima laboral en la institución. Es sabido que toda transición política involucra incertidumbre, adecuaciones institucionales y diferentes expectativas, pero creemos que hoy el escenario va más allá de lo normal y amenaza gravemente la estabilidad y condiciones de trabajo de los funcionarios del Ministerio, así como el rol de la Salud Pública en nuestro país.
Al asumir el actual ministro Jaime Mañalich, en el encuentro realizado en el casino institucional el viernes 12 de marzo del 2010, las nuevas autoridades realizaron un llamado a seguir trabajando en calma y con compromiso, dados los devastadores efectos del terremoto de febrero. Además, manifestaron preocupación por la salud mental de los funcionarios producto del desastre.
Sin embargo, a poco andar observamos cómo comenzaron una serie de despidos hormiga, que no respetaron lo señalado por las autoridades del actual gobierno, en el sentido de que los funcionarios públicos deberían estar tranquilos, pues sólo serían alejados de sus cargos los “operadores políticos” y los ineficientes.
Con asombro, observamos a través de los medios de comunicación una campaña comunicacional de desprestigio del Ministerio y sus funcionarios, en la que se ha argumentado supuestas duplicidades de funciones, desorden administrativo, y que en el MINSAL hay “exceso de funcionarios”, sin aclarar los estudios o criterios técnicos que avalan dichas afirmaciones, mas allá de los juicios de valor emitidos por la autoridad.
Por la prensa el ministro Mañalich ha defendido los despidos aludiendo a una reestructuración, que no ha sido dada a conocer, ni siquiera cuando presentó su diagnóstico de la cartera el 6 de julio ante la Cámara de diputados. Hasta ahora, la mentada reestructuración ha sido solo una excusa para los despidos. Creemos que cualquier reestructuración debe ser consultada con los funcionarios, que pueden aportan su experiencia en la institución en un marco de participación.
Llaman la atención las contradicciones en el discurso de las autoridades. El 31 de mayo, en la prensa el ministro de Salud, Jaime Mañalich, aseguró que no habrá despidos en su cartera, como los que se registraron en la cartera de Educación, y en TVN afirmó que "no vienen despidos. Nosotros estamos muy débiles en recursos humanos, especialmente en recursos humanos de especialistas y profesionales de enfermería. Lo que necesitamos es más gente, no menos gente".
A pesar de estas declaraciones, hemos visto como, en diversas oleadas, han sido arbitrariamente despedidos funcionarias y funcionarias, la gran mayoría de la Subsecretaría de Salud Pública y SEREMIs, sin que se basen en fundamentos técnicos y objetivos para dichos despidos.
No se han respetado las normativas respecto al término de contratos. La evaluación de desempeño individual es el instrumento que permite a las jefaturas evaluar el cumplimiento de metas y tareas asignadas, si embargo, no se éstas no se consideran en el momento de los despidos, ni tampoco se entregan razones plausibles. Por lo tanto, se observa un alto nivel de discrecionalidad y arbitrariedad, lo que nos hace pensar más en medidas discriminatorias que en una racionalidad de eficiencia o mejoramiento de la gestión.
¿Por qué despedir primero si no hay previamente estudios serios de desempeño, evaluación de cargos y funciones, cumplimiento de metas? Se ha dado el caso de despidos en que las jefaturas ni siquiera alcanzaron a conocer al funcionario afectado. En otros casos, se ha argumentado supuestas malas relaciones interpersonales como la causal, lo que resulta irrisorio además de ilegal.
Los despedidos en su gran mayoría son funcionarios con años de trabajo en el Ministerio, con cumplimiento de funciones, dependientes de una jefatura, y que nos son operadores políticos. La gran mayoría son profesionales, muchos de ellos y ellas son independientes, otros tienen pensamiento e incluso militancia política, pero respecto a su desempeño profesional las muevas autoridades no han podido entregar argumentos sólidos, consistentes y trasparentes que respalden tan drásticas medidas. Se ha apuntado a áreas críticas de las funciones del Ministerio y de la autoridad sanitaria, como son el COMPIN, Salud Ambiental, Salud Ocupacional, Vacunas, Promoción y Participación Social, Estudios, Economía de la Salud, Laboratorios de SEREMI, proyectos informáticos, administración interna, salud mental y servicio de Bienestar del personal.
La cifra total de despidos solo podemos estimarla, y sería alrededor de 100 personas entre MINSAL y SEREMIS, debido que las autoridades, a través del Jefe del Departamento de Recursos Humanos, se han negado sistemáticamente a entregarlas de manera oficial, aún después de producidas las exoneraciones. Por otra parte, el actual ministro Mañalich, a través de la prensa, habló de 450 despidos, pero no sabemos si eso incluye los ocurridos en los Servicios de Salud o sólo se refieren al nivel central y SEREMIs.
Según la estimación que manejamos, a la fecha de hoy sólo en el MINSAL han sido despedidos al menos 31 funcionarios a contrata de la Subsecretaría de Salud Pública y 4 de la Subsecretaría de Redes Asistenciales. Respecto a funcionarios a honorarios, en el MINSAL han sido despedidos a lo menos 13 profesionales en la Subsecretaría de Salud Pública, y 11 en la Subsecretaría de Redes Asistenciales. Además, han sido despedidos a lo menos 4 profesionales y técnicos sub contratados a través de la empresa externa ACT, afectando la función de soporte informático en el nivel central.
A las estimaciones anteriores debemos agregar a lo menos 17 despidos en la SEREMI Metropolitana (de los cuales 10 son médicos del COMPIN), 10 en la SEREMI de Valparaíso, y un número indeterminado de despidos en las demás SEREMIS, como por ejemplo, Los Lagos, Antofagasta y Ohiggins.
Por otra parte, se han implementado una serie de medidas, basadas exclusivamente en criterios economicistas de reducción de costos, que han afectado las condiciones laborales de muchos funcionarios y funcionarias. Los traslados de oficinas intempestivos, el hacinamiento, falta de adecuado número de baños, inexistencia de espacios para documentos y materiales de trabajo, son parte de acciones de la autoridad, que denotan una falta de consideración y de respeto a las personas, así como improvisación en su definición y ejecución.
Asimismo, se han despedido profesionales del Servicio de Bienestar a cargo de la atención directa de los funcionarios, como es el caso de una odontóloga y de la psicóloga del personal. Tampoco se ha repuesto el cargo de médico del personal.
Todas estas serie de medidas, tomadas a espaldas de los funcionarios, y la falta de una instancia regular de trabajo con las organizaciones gremiales por parte de las autoridades, ha ido generando un clima de temor, incertidumbre e inseguridad en los funcionarios, que está afectando su salud mental, que tanto preocupaba al Sr. Ministro los primeros días de su gestión.
Como Asociación de Funcionarios, hemos realizado una serie de gestiones ante las autoridades, tendientes a revertir los primeros despidos, así como a demandar que no exista arbitrariedad en los mismos. Por otra parte, ante la noticia de que los contratos de Salud Pública habían sido retirados desde la Contraloría de Salud Pública, hemos insistido permanentemente en la necesidad de regularizar esta situación, que provoca indefensión de los funcionarios en su situación laboral, cosa que quedó demostrada con los despidos que describimos más arriba.
También hemos participado de una serie de movilizaciones y encuentros convocados por la Asociación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF) a nivel nacional, como son la Asamblea Nacional de ANEF en abril, la Asamblea Nacional extraordinaria en julio, las movilizaciones contra los despidos en el Ministerio de Educación, dos movilizaciones contra los despidos en la Cámara de Diputados en Valparaíso, y en iniciativas propias como dos conferencias de prensa por los despidos en Salud junto a la Federación de Funcionarios de Salud Pública (FEDASAP) y las manifestaciones en el frontis del MINSAL la segunda semana de julio.
Sin embargo, la respuesta por parte de las autoridades a las demandas planteadas a la fecha han sido insuficiente y contradictoria, pues por una parte hay declaración de buenas de intenciones, en el sentido de detener los despidos “en esta etapa” en la Subsecretaría de Salud Pública, y por otra, se continúa con los despidos y otras medidas arbitrarias, además del silencio de parte del Subsecretario de Redes Asistenciales respecto a las medidas que vendrán en el ámbito de la reestructuración y la estabilidad del empleo en ducha repartición.
Por todos los antecedentes expuestos, creemos que es urgente:
- Activar la más amplia solidaridad y apoyo a los funcionarios y funcionarias despedidos
- Demandar a las autoridades el fin de los despidos y de otras medidas arbitrarias
- Demandar al Ministro de Salud, y a los Subsecretarios, la instalación a la brevedad de una mesa de trabajo con los representantes gremiales de AFUMINSAL y FEDASAP, en que se analicen los problemas expuestos y otros temas pendientes (como concursos, plantas, trato laboral entre otros) y se busquen las soluciones orientadas al respeto de los derechos de los trabajadores y trabajadoras del MINSAL.
- Invitar a todos los funcionarios y funcionarias del MINSAL a mantenerse informados y estar alerta y apoyar las movilizaciones y gestiones a que convoquen la AFUMINSAL, FEDASAP y ANEF.
POR RESPETO Y TRATO DIGNO A LOS FUNCIONARIOS Y FUNCIONARIAS DEL MINSAL.
POR ESTABILIDAD LABORAL Y LA DEFENSA DE LOS DERECHOS Y BENEFICIOS ADQUIRIDOS
POR LA DEFENSA DE LA SALUD PÚBLICA
DIRECTIVA
ASOCIACION DE FUNCIONARIOS DEL MINISTERIO DE SALUD
AFUMINSAL
Santiago, agosto del 2010.-